Des de 1960 hasta la actualidad
Colombia se ha visto envuelta en un conflicto armado interno dejando miles de
muertes a su paso. Dicho conflicto se caracteriza por su longevidad, la
complejidad de actores influyentes (grupos paramilitares, cárteles del narcotráfico
y guerrillas) y sobre todo por un Estado
débil y hostil ante los civiles. Sin embargo, en la etapa de más álgida
violencia del conflicto (1990-2003) se establece la Constitución colombiana de
1991 en la que determina el país como una democracia en la que
los ciudadanos les dan poder a los gobernantes mediante el voto cada cuatro años
para que los representen y tomen las decisiones referentes al país.
En 2012 el Centro Nacional de
Memoria Histórica de Colombia elabora un estudio que cifra el conflicto armado
en más de 220.000 muertes hasta el momento. Mismo momento en el que Colombia
goza de sufragio universal y de un sistema multipartidista con más de 10
partidos, ninguno con poder hegemónico.
¿Puede entonces el concepto
democracia concebir violencia? Más allá de los miles de muertos y de las
masacres, el estudio es capaz de registrar 4,75 millones de desplazados, 25.000
desaparecidos y 1.754 víctimas de violencia sexual entre 1985 y 2012. Ante
estas cifras es inevitable cuestionarse si la democracia tan solo incluye la
capacidad de voto ante varios partidos o si también se le agregan valores como
la realización personal del ser humano.
La masividad de opiniones actuales
ante las áreas que la democracia protege nos puede hacer entrar en un laberinto
sin salida, y más si pretendemos observar la relación entre Colombia y
democracia. Para agilizar dicha tarea escogemos tres medidas de regímenes
políticos de naturalezas ligeramente distintas. Dos de las tres medidas
catalogan a Colombia de democracia tanto en la etapa intensa del conflicto
(1990-2003) como en la que la acción armada disminuye notablemente y se inician
diálogos de paz (2003-2013). Sin embargo, una de las medidas – “Freedom House” – clasifica a Colombia
como “Parcialmente libre”, es decir, una situación intermedia entre democracia
y régimen autoritario.
El gráfico siguiente indica la
evolución y diferencias entre cada medida de régimen político en Colombia de 1990 a 2013:
Freedom
House
|
Polity
IV
|
D-D
Dataset
|
Freedom House
|
||||
1990
|
Libre
|
||||||
1991
|
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1992
|
No libre
|
||||||
1993
|
|||||||
1994
|
Parcialmente libre
|
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1995
|
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1996
|
Polity IV
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1997
|
Democracia
|
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1998
|
|||||||
1999
|
Dictadura
|
||||||
2000
|
|||||||
2001
|
Anocracia
|
||||||
2002
|
|||||||
2003
|
D-D Dataset
|
||||||
2004
|
Democracia
|
||||||
2005
|
|||||||
2006
|
Dictadura
|
||||||
2007
|
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2008
|
Duda
|
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2009
|
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2010
|
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2011
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2012
|
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2013
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La ligera diferencia de naturalezas
entre las clasificaciones es la que provoca que la medida de “Freedom House” remarque Colombia como un
estado dudoso de democracia ante los claros resultados de “Polity IV” y “D-D Dataset”.
Esta variancia se debe a que “Freedom
House” a la hora de establecer los baremos para determinar a los países
como democracias tiene en cuenta tanto los derechos políticos como los derechos
civiles, mientras que las dos otras clasificaciones se centran y valoran más
tan solo los primeros, es decir, de la competitividad y apertura de las
elecciones, la naturaleza de la participación y los controles sobre el
ejecutivo. De estos derechos políticos sí que los ciudadanos colombianos, el
problema reside en la debilidad del Estado a la hora de ejercer su poder y
legitimidad.
Así pues, en el caso de Colombia son
los derechos civiles que los que se ven más vulnerados. Este fenómeno se ve
traducido de forma cuantitativa cuando vemos que el 81,5% de las muertes del
conflicto corresponden a civiles; y también de forma cualitativa cuando uno de
los principales motivos de secuestro y asesinato eran por divergencias
políticas, anulando totalmente la libertad de expresión y asociación.
Bastante bien. Ojo, porque hay algunas incorrecciones. Por ejemplo, cuando dices: "Esta variancia se debe a que “Freedom House” a la hora de establecer los baremos para determinar a los países como democracias tiene en cuenta tanto los derechos políticos como los derechos civiles, mientras que las dos otras clasificaciones se centran y valoran más tan solo los primeros, es decir, de la competitividad y apertura de las elecciones, la naturaleza de la participación y los controles sobre el ejecutivo". Es verdad que las otras dos clasificaciones se centran más en las elecciones, pero DD en concreto no tiene en cuenta la participación ni los controles sobre el ejecutivo (eso es sólo Polity IV). La pregunta que formulas -- ¿Puede el concepto de democracia concebir la violencia? -- también viene bien en el caso de Colombia.
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