dimarts, 2 de febrer del 2016

¿Es compatible la Colombia democrática con la Colombia guerrillera?


Des de 1960 hasta la actualidad Colombia se ha visto envuelta en un conflicto armado interno dejando miles de muertes a su paso. Dicho conflicto se caracteriza por su longevidad, la complejidad de actores influyentes (grupos paramilitares, cárteles del narcotráfico y guerrillas)  y sobre todo por un Estado débil y hostil ante los civiles. Sin embargo, en la etapa de más álgida violencia del conflicto (1990-2003) se establece la Constitución colombiana de 1991 en la que determina el país como una democracia en la que los ciudadanos les dan poder a los gobernantes mediante el voto cada cuatro años para que los representen y tomen las decisiones referentes al país.

En 2012 el Centro Nacional de Memoria Histórica de Colombia elabora un estudio que cifra el conflicto armado en más de 220.000 muertes hasta el momento. Mismo momento en el que Colombia goza de sufragio universal y de un sistema multipartidista con más de 10 partidos, ninguno con poder hegemónico.

¿Puede entonces el concepto democracia concebir violencia? Más allá de los miles de muertos y de las masacres, el estudio es capaz de registrar 4,75 millones de desplazados, 25.000 desaparecidos y 1.754 víctimas de violencia sexual entre 1985 y 2012. Ante estas cifras es inevitable cuestionarse si la democracia tan solo incluye la capacidad de voto ante varios partidos o si también se le agregan valores como la realización personal del ser humano.

La masividad de opiniones actuales ante las áreas que la democracia protege nos puede hacer entrar en un laberinto sin salida, y más si pretendemos observar la relación entre Colombia y democracia. Para agilizar dicha tarea escogemos tres medidas de regímenes políticos de naturalezas ligeramente distintas. Dos de las tres medidas catalogan a Colombia de democracia tanto en la etapa intensa del conflicto (1990-2003) como en la que la acción armada disminuye notablemente y se inician diálogos de paz (2003-2013). Sin embargo, una de las medidas – “Freedom House” – clasifica a Colombia como “Parcialmente libre”, es decir, una situación intermedia entre democracia y régimen autoritario.
El gráfico siguiente indica la evolución y diferencias entre cada medida de régimen político en  Colombia de 1990 a 2013:


Freedom House
Polity IV
D-D Dataset

Freedom House
1990





Libre

1991







1992





No libre
1993







1994





Parcialmente libre
1995







1996




Polity IV

1997





Democracia
1998







1999





Dictadura
2000







2001





Anocracia
2002







2003




D-D Dataset

2004





Democracia
2005







2006





Dictadura
2007







2008





Duda

2009







2010







2011







2012







2013








La ligera diferencia de naturalezas entre las clasificaciones es la que provoca que la medida de “Freedom House” remarque Colombia como un estado dudoso de democracia ante los claros resultados de “Polity IV” y “D-D Dataset”. Esta variancia se debe a que “Freedom House” a la hora de establecer los baremos para determinar a los países como democracias tiene en cuenta tanto los derechos políticos como los derechos civiles, mientras que las dos otras clasificaciones se centran y valoran más tan solo los primeros, es decir, de la competitividad y apertura de las elecciones, la naturaleza de la participación y los controles sobre el ejecutivo. De estos derechos políticos sí que los ciudadanos colombianos, el problema reside en la debilidad del Estado a la hora de ejercer su poder y legitimidad.


Así pues, en el caso de Colombia son los derechos civiles que los que se ven más vulnerados. Este fenómeno se ve traducido de forma cuantitativa cuando vemos que el 81,5% de las muertes del conflicto corresponden a civiles; y también de forma cualitativa cuando uno de los principales motivos de secuestro y asesinato eran por divergencias políticas, anulando totalmente la libertad de expresión y asociación.

1 comentari:

  1. Bastante bien. Ojo, porque hay algunas incorrecciones. Por ejemplo, cuando dices: "Esta variancia se debe a que “Freedom House” a la hora de establecer los baremos para determinar a los países como democracias tiene en cuenta tanto los derechos políticos como los derechos civiles, mientras que las dos otras clasificaciones se centran y valoran más tan solo los primeros, es decir, de la competitividad y apertura de las elecciones, la naturaleza de la participación y los controles sobre el ejecutivo". Es verdad que las otras dos clasificaciones se centran más en las elecciones, pero DD en concreto no tiene en cuenta la participación ni los controles sobre el ejecutivo (eso es sólo Polity IV). La pregunta que formulas -- ¿Puede el concepto de democracia concebir la violencia? -- también viene bien en el caso de Colombia.

    ResponElimina